Coslada es una ciudad situada al este de la Comunidad de Madrid, integrada en el área metropolitana de la capital y perfectamente conectada con ella. Su ubicación es uno de sus grandes valores: limita con Madrid por el oeste, con San Fernando de Henares por el este y con municipios como Mejorada del Campo o Loeches en su entorno cercano. Esta posición estratégica, a medio camino entre el centro de Madrid y el corredor del Henares, ha convertido a Coslada en un punto clave tanto para la vida residencial como para la actividad económica. Además, la cercanía al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y a grandes infraestructuras viarias como la A-2 o la M-40 ha favorecido su crecimiento y ha impulsado su papel como enclave logístico.
El paisaje urbano de Coslada es el resultado de décadas de expansión y transformación. Aunque hoy se percibe como una ciudad plenamente consolidada, su desarrollo moderno se explica por el fuerte impulso demográfico de la segunda mitad del siglo XX. Con el avance de la industrialización y el auge del empleo en Madrid y el corredor del Henares, Coslada pasó de ser un municipio con base rural a un núcleo urbano con barrios planificados, servicios públicos, equipamientos deportivos y zonas comerciales. Su crecimiento se intensificó especialmente a partir de los años 60 y 70, cuando muchas familias buscaron vivienda en la periferia madrileña, impulsando la construcción de nuevas urbanizaciones y una mayor diversidad social.
En cuanto a su historia, Coslada cuenta con raíces antiguas, vinculadas a los asentamientos tradicionales de la meseta central. Aunque no es una ciudad conocida por grandes monumentos medievales como otros municipios cercanos, su pasado está ligado a la evolución de los pueblos castellanos que vivían de la agricultura, el pastoreo y las rutas de paso. Durante siglos, Coslada fue una localidad de tamaño reducido, con un ritmo de vida marcado por el campo y por la proximidad de Madrid, que siempre ejerció atracción económica y cultural en la región. Con el tiempo, la expansión de la capital y la llegada de infraestructuras modernas cambiaron por completo su papel dentro del territorio.
Hoy, Coslada destaca por su carácter funcional y dinámico: combina zonas residenciales con espacios industriales y logísticos, y mantiene una identidad propia dentro del mapa metropolitano madrileño. A nivel social, se ha consolidado como una ciudad cómoda para vivir, con acceso a transporte público, centros educativos, servicios sanitarios y una red de parques y áreas urbanas que buscan equilibrar la densidad. En definitiva, Coslada representa el ejemplo de un municipio que ha sabido evolucionar desde un origen tradicional hacia una ciudad moderna, beneficiándose de su ubicación privilegiada y adaptándose a los cambios económicos y demográficos de las últimas décadas.